El extenista misionero que llegó al puesto 73 del ranking ATP y enfrentó a Roger Federer en Roland Garros y el Abierto de Australia, hoy busca un lugar en el Congreso como candidato de La Libertad Avanza. Entre recuerdos deportivos, negocios y su paso al mundo financiero, asegura que la política es “otro desafío de alto rendimiento”.

Diego Hartfield, nacido en la ciudad misionera de Oberá, brilló en el tenis internacional en la primera década de los 2000. Su carrera alcanzó su punto más alto en 2007, cuando fue semifinalista del ATP de Buenos Aires y se dio el gusto de enfrentar a figuras como Juan Mónaco y Nicolas Mahut en Lyon y Francia. “Son recuerdos que me van a acompañar toda la vida”, reconoce.

Tras colgar la raqueta en 2010, Hartfield inició un nuevo camino: fue comentarista de tenis en DirecTV, profesor y empresario, con una tintorería en Puerto Madero. Con el tiempo, se volcó al mercado de capitales, donde hoy asesora y administra las finanzas de más de 200 clientes, un área que considera tan exigente como el deporte profesional.

Ese recorrido lo condujo recientemente a la política. De la mano de Javier Milei y La Libertad Avanza (LLA), el extenista se convirtió en candidato a diputado nacional por Misiones. “Argentina necesita un rumbo claro: achicar el Estado y bajar impuestos”, sostiene, convencido de que puede trasladar la disciplina y el esfuerzo del deporte a la gestión pública.

En su nueva faceta, también reflexiona sobre el tenis actual. Afirma que atraviesa un “muy buen momento” con nuevas generaciones, aunque difícil de igualar con la histórica “Legión”. Cree, además, que el deporte debe actualizarse con reglas más dinámicas como el punto de oro o sets cortos, para captar a las nuevas audiencias.

Lejos de esquivar temas sensibles, Hartfield valora la creciente visibilización de la salud mental en el deporte, recordando que él mismo atravesó episodios de ansiedad y ataques de pánico. “Los deportistas no somos ejemplos perfectos, somos personas con problemas como cualquiera”, admite, convencido de que tanto en la cancha como en la política, la fortaleza mental es clave para afrontar los grandes desafíos.

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