La entrada de Kazajistán al marco diplomático entre Israel y Estados Unidos amplía la agenda del pacto hacia Asia Central, con implicancias en seguridad, tecnología y comercio.

Kazajistán oficializará su adhesión a los Acuerdos de Abraham, sumándose a los países que ya habían normalizado sus relaciones con Israel a través de esta iniciativa. El anuncio ocurre en un momento clave: Washington apuesta por un nuevo eje estratégico en Asia Central y Medio Oriente para contrarrestar influencias globales.

La alianza abre posibilidades de cooperación en sectores estratégicos como los minerales críticos, fundamentales para la industria tecnológica, automotriz y de defensa. Kazajistán, rica en estos recursos, aparece como un actor relevante para Estados Unidos e Israel en su despliegue hacia el este.

Además de su relevancia económica, la incorporación del país centroasiático evidencia la expansión geográfica del pacto original. Los Acuerdos de Abraham dejan de ser un mecanismo exclusivo del mundo árabe para convertirse en un instrumento global de diplomacia, con nuevos escenarios de integración internacional.

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