El proyecto oficial introduce un sistema más flexible de vacaciones y nuevas reglas para ausencias justificadas, buscando equilibrar la relación entre empleados y empleadores.

Los trabajadores podrán fraccionar sus vacaciones anuales en distintos tramos de al menos siete días, y el período total podrá tomarse hasta el 30 de abril del año siguiente. El objetivo es modernizar el régimen y adaptarlo a las dinámicas actuales del trabajo.

La comunicación de las fechas de descanso deberá realizarse con un mínimo de 21 días de anticipación, lo que brinda previsibilidad tanto para el empleado como para el empleador.

Además, se actualizan las licencias por maternidad, enfermedad y cuidado familiar, y se impulsa un nuevo fondo de cese laboral que reemplazaría la indemnización tradicional en ciertos casos.

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