Gracias a tecnología maglev y túneles de baja presión, un tren supersónico propone unir Buenos Aires con Brasil en una hora, aunque aún debe sortear grandes barreras técnicas y logísticas.
El tren de levitación magnética T-Flight aspiraría a un salto tecnológico sin precedentes en el transporte: su velocidad proyectada de 1.000 km/h permitiría desplazamientos mucho más rápidos que los aviones convencionales, con menor fricción gracias a su suspensión magnética.
Para lograr esta hazaña se combina la levitación con túneles de presión reducida, lo que reduce drásticamente la resistencia del aire y permite al vehículo mantener un alto rendimiento con menor consumo energético. Además, se ha desarrollado un sistema de conectividad 5G estable dentro del tubo, lo que garantizaría Internet durante todo el trayecto.
Sin embargo, el modelo a escala comercial enfrenta desafíos de ingeniería. Construir y mantener túneles especiales, así como garantizar la seguridad de los pasajeros a esas velocidades, exige una inversión monumental y una infraestructura completamente nueva.






