A pesar del contexto crítico, el año dejó señales alentadoras para el clima y la biodiversidad.

El balance ambiental de 2025 no fue exclusivamente negativo. En distintos frentes se registraron avances que muestran que la acción coordinada puede generar resultados tangibles para la protección del planeta.

La expansión récord de las energías renovables permitió reducir la dependencia del carbón y sentar las bases para un futuro energético más limpio, con mejoras visibles en las emisiones de algunos países.

También hubo progresos en la protección de océanos, la recuperación de especies amenazadas y el fortalecimiento del rol de los pueblos indígenas en la gestión ambiental.

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