El sector inmobiliario espera que una parte de los dólares liberados del blanqueo se vuelque a la compra de propiedades. Desde enero, fondos que estaban inmovilizados en cuentas CERA ya pueden utilizarse libremente, y el mercado apuesta a que ese movimiento reactive operaciones.

Según los datos difundidos, los depósitos en cuentas CERA y Alycs rondan los US$20.600 millones, y el total de bienes declarados alcanzaría US$23.300 millones, incluyendo inmuebles y activos externos. La clave es qué porcentaje se transforma en demanda real y qué parte vuelve al “colchón”.

El Gobierno mira el fenómeno con un objetivo doble: más circulación de dólares en la economía y un posible refuerzo de reservas si esos fondos se canalizan por vías formales. Pero el resultado dependerá de confianza, reglas estables y oportunidades de inversión atractivas.

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