El debate por la reforma laboral en Diputados sufrió un revés inesperado con la postura del bloque llaryorista. A pesar de los acuerdos previos que sugerían un acompañamiento general, la negativa de la mitad de los legisladores cordobeses a votar a favor señala que los consensos están lejos de ser definitivos.
El punto de conflicto principal reside en los artículos que tocan las indemnizaciones y la estabilidad laboral. Desde el entorno de Llaryora señalan que no hay margen social en Córdoba para apoyar un ajuste que golpee directamente al bolsillo de los trabajadores industriales y de servicios de la provincia.
Esta resistencia no solo afecta la cantidad de votos necesarios para la aprobación, sino que también marca el fin de la «luna de miel» legislativa entre los gobernadores del centro del país y el Ejecutivo nacional. El rechazo parcial de Córdoba podría arrastrar a otros bloques provinciales a tomar una postura similar.





