El cierre del estrecho de Ormuz disparó el precio del crudo a su máximo en dos años. Aunque YPF descarta «cimbronazos», el mercado teme por el impacto en los precios internos.

El mundo observa con preocupación el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo global. La posibilidad de un bloqueo por parte de Irán llevó al crudo Brent a rozar los US$85 por barril. Para Argentina, esto representa una situación ambivalente: por un lado, beneficia las exportaciones de Vaca Muerta, pero por otro, presiona los costos logísticos y el precio de los combustibles en el surtidor.

Desde YPF aseguraron que, por el momento, no se esperan aumentos bruscos vinculados directamente al conflicto internacional. Sin embargo, los analistas del sector energético advierten que, si el precio internacional se mantiene alto, será difícil sostener la brecha con el «barril criollo» sin afectar el ritmo de inversión en el yacimiento neuquino.

El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que se trata de un «shock externo fuerte». El desafío para el equipo económico será equilibrar la necesidad de divisas por exportaciones energéticas con la presión inflacionaria que genera un petróleo caro en una economía que todavía lucha por estabilizar sus precios relativos.

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