River Plate y Belgrano se enfrentarán en una final que reaviva un antecedente cargado de historia entre ambos. El cruce remite inevitablemente a aquel descenso del conjunto millonario en 2011, que tuvo al equipo cordobés como protagonista. Este nuevo capítulo aparece atravesado por el recuerdo y el deseo de revancha.
El equipo de Núñez llega con la intención de imponer su jerarquía y quedarse con el título. Más allá del presente deportivo, el componente emocional ocupa un lugar central en la previa. La final representa una oportunidad para cerrar una herida que marcó a toda una generación.
Belgrano, por su parte, asume el desafío con la motivación de volver a hacer historia. El conjunto cordobés buscará repetir un golpe que quedó grabado en la memoria del fútbol argentino. La final promete intensidad, tensión y un fuerte peso simbólico.






