La selección uruguaya se despidió del Mundial 2026 tras una floja actuación. No logró ganar partidos y cerró su participación con solo dos puntos. La eliminación generó decepción en todo el entorno futbolístico.
Marcelo Bielsa asumió la responsabilidad por el resultado y no buscó excusas. El entrenador reconoció que su trabajo no logró mejorar el rendimiento del equipo. Sus declaraciones reflejaron el impacto del fracaso.
El proceso quedó marcado por conflictos internos y bajo rendimiento colectivo. También hubo críticas a la preparación y a las decisiones tácticas. El futuro del entrenador quedó abierto tras la eliminación.






